Desde ayer tenía muchas ganas de enviarte un correo, quizá para no sentir que he perdido la costumbre de contarte cosas, escribirte –como en los días cuando por circunstancias de tu trabajo o el mío no podía verte- y entonces al final del día te escribía un correo kilométrico donde te contaba todo cuanto había pasado en el día, donde te decía que te extrañaba y al mismo tiempo expresaba mi necesidad de sentirte cerca y darte un beso.
Supongo que mi deseo de hacer eso se deriva del hecho de que aún te extraño demasiado. No formas ya parte de mi vida, pero eso no evita que todos los días te eche de menos, que sin importar si apenas despierto o estoy en el instante que antecede a la madrugada, en mis pensamientos siempre hay un espacio para ti.
No debería de ser, lo sé, ¿pero qué se puede hacer contra lo que se siente?, no formas ya parte de mi vida, pero todos los días me pregunto ¿cómo habrá sido tu día?, ¿si estarás muy cansado?, miro el reloj y al descubrir que pasa ya de la media noche, suspiro y simplemente pienso en que ojalá estés ya dormido en tu cama y no sentado frente a un monitor, con la espalda adolorida y los hombros tensos por el cansancio de un día arduo y la presión de tener que terminar un trabajo a deshoras, porque de otra forma durante el día con todo el montón de cosas que siempre tienes pendientes, con toda seguridad no podrías hacerlo ni avanzar.
Casi estoy segura de que en estos meses muchas noches para ti así han sido. Tú en tu casa, concentrado trabajando, y yo aquí en la mía, sin poder dormir e imaginándote, pensando en que daría mi vida entera por poder estar cerca de ti en noches como esa. Cierro los ojos y me veo otra vez sentada a tu lado, en esa silla desvencijada que yo ocupaba siempre a tu lado para verte trabajar en silencio y mientras tu permanecías concentrado y absorto en la pantalla llena de colores y elementos que poco a poco iban dando forma a algún diseño, a mi me encantaba simular que no entorpecería tu trabajo. pero recuerdo como durante un buen rato fingía concentrarme en leer un libro y finalmente no podía evitar la cercanía y siempre terminaba por darte besos en el cuello, acariciarte la espalda, provocar tu sonrisa cuando como la mujer más cursi del planeta te decía que los lunares en tus mejillas eran “adornitos” que Dios hizo para que te pusiera tu mamá, o simplemente me recargaba en tu hombro para sentir el roce de tu barba, para así dejarme envolver con ese tan característico aroma a ti.
Ha pasado ya tanto tiempo desde entonces, y con cada día que transcurre, a veces me da la impresión de que todo lo que vivimos juntos no fue nada más que un sueño. Al caer en la cuenta de eso, no puedo evitar experimentar tristeza y pienso en si ¿pasaré el resto de mi vida así?
Ayer, a la hora de la comida, con los chavos del trabajo, durante la charla de sobremesa comentábamos algo acerca de el expresar a tu pareja todo lo que piensas y sientes, yo no opiné nada al respecto, tan sólo escuché los puntos de vista de cada uno de ellos y pensé simplemente con cierto aire de nostalgia que tú has sido la única persona para la cual nunca tuve secretos, el único hombre que quizá me conoció tal cual soy.
El esposo de una de mis compañeras de trabajo es terapeuta, y se me quedó muy grabado que él dijo que “es más difícil conseguir una pareja, que buscar un trabajo, conseguir un auto, un empleo o elegir una carrera”, pero que a pesar de los tropiezos debes siempre arriesgarte y sobre todo intentar seguir buscando, porque es mentira que “las cosas te lleguen” y coincido con él en eso, porque yo siempre he creído en que “para que las cosas sucedan uno tiene que provocarlas”, y eso fue lo que yo hice exactamente cuando te conocí a ti.
Hace poco más de una semana, me dijiste que te olvide, que cierre el libro y continúe con mi vida, supongo que es lo que he estado intentado hacer en todos estos meses, y aunque para ti fue tan fácil decirlo, la realidad es que para mi es mucho más complicado, porque aún no he aprendido como lograr que para poder llevar a cabo esto, se pongan de acuerdo la razón y el corazón…
Supongo que eso es exactamente lo que me lleva a experimentar todos los días sentimientos tan adversos, por un lado hago todo lo posible por no recordar cosas, por no tenerte presente a toda hora del día, por no llevarte conmigo, ni de camino al trabajo o en el regreso a casa; pero por dentro, sé muy bien que todo lo que siento por ti aún continúa intacto y sé que soy una ilusa al creer que después de todo lo que ha pasado, quizá más adelante, Dios me regalará un milagro y propiciará las condiciones para que tu camino con el mío, un día vuelva a coincidir.
No sé porque, pero hay días en que algo en mi interior me hace tener fe, una fe inexplicable y hasta casi me convenzo de que eso puede ser posible, pero hay otros días en que mi esperanza se va hasta el suelo, y es cuando caigo en la cuenta de que desde el momento en que no volviste y te olvidaste de todos los planes que teníamos juntos, me hiciste saber que ese sueño simplemente se pulverizó y ya no existe más.
Cuando pienso en eso, me siento tan confundida, porque por un lado quiero seguir adelante con mi vida, olvidarme de ti y encontrar un hombre al que no le de miedo compartir su vida entera; pero por otro lado, aunque sé que soy una mujer que muere de ganas de estar enamorada otra vez Y PARA SIEMPRE, siento mucho miedo, y no puedo hacerlo, porque que en este punto de mi vida sería injusto siquiera intentarlo, porque sé que aunque podría existir un hombre que se sintiera realmente afortunado de que una mujer lo amara como yo te amo, me conozco y sé también que otra persona no sería capaz de transmitirme tantas cosas al tocarme o con el simple hecho de verme reflejada en sus ojos.
Dicen “que de amor nadie se muere”, y aunque supongo que eso es cierto, de nada sirve comprobarlo cuando te das cuenta de que estás vivo sólo porque tus pulmones tienen aire y tu cerebro y tu corazón funcionan a la perfección…
Ese es mi eterno conflicto, me despierto y me duermo pensando en lo mismo, sin encontrar una respuesta y aunque me prometa mil veces que voy a hacer todo lo posible por no estar triste, supongo que aunque no lo diga ni lo escriba, mientras te siga extrañando, mientras siga existiendo en mi esa inmensa necesidad de contarte cosas, a pesar de que no estés ni formes ya más parte de mi vida, seguirás aquí.
Elektra — 14-06-2006 23:37:53
Diego — 15-06-2006 06:34:22
Diego — 15-06-2006 06:35:16
Francisco — 15-06-2006 16:57:06
Carlos Martinez — 16-06-2006 01:01:38
Pixie — 19-06-2006 08:13:24