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SOÑANDO CON SER MAMÁ... (¿OTRA VEZ?)

Archivado en GENERAL • Fecha: 21-04-2006 09:55:34




Anoche soñe que era yo mamá de una niña…La verdad ni me acuerdo bien, fue muy cortito el sueño y lo único que vi es que yo estaba junto a otras personas de mi familia en el patio de la casa, cuando llegaba alguien (no me acuerdo bien quien) para llevarse a la niña que era mi hija, supongo que para ir a una fiesta de cumpleaños a la cual la habían invitado, o a pasear al parque, y me imagino que yo no podía ir con ella, porque dentro del sueño –y para variar- yo estaba a punto de irme a trabajar.

La niña tenía más o menos como 4 ó 5 años, era una niña medio gordita, con unos churros en el cabello como los míos, sólo que de un color un poco más claro, (no rubio, más bien café), llevaba puesto un vestido color rosa, pero no de esos típicos de holanes que les ponen a las niñas, era más bien uno de esos vestidos de tela delgadita, como más para uso diario, que en la parte del pecho tenía un dibujo de una de las princesas (me imagino que me quedé con esa idea porque mi sobrina Evelyn tiene ropa de ese tipo); sus mejillas eran bastante rojas y la hacían parecer un “tomatito” y se veía a leguas que era una niña muy tierna, pero al mismo tiempo muy, pero muy traviesa.

Ella andaba “brincoteando” por todo el patio y cuando la persona que se la iba a llevar dijo que ya se iba, ella corrió hacia donde yo estaba y por inercia yo la cargue para poder despedirnos y en el momento en que yo hice eso, ella me dio un beso y con eso me derritió, no puedo explicar con palabras lo que sentí, sólo recuerdo que la miré a los ojos y le dije “pórtate bien” y ella sonrió como diciendo “no prometo nada, pero al menos lo intentaré”.

Hasta ahí es todo lo que recuerdo y luego ya me vi caminando por el centro de la ciudad rumbo a mi trabajo y en una de las tiendas por las que siempre paso, había un incendio, pero era un incendio medio extraño porque sólo salía mucho humo de la tienda y toda la gente pasaba por ahí como si nada y yo volteaba y veía el edificio con cuarteaduras, y pensaba en que de un momento a otro eso se iba a caer y la gente todavía seguía pasando por ahí y entonces yo me alejaba lo más pronto posible, porque me daba miedo que se cayera el piso de arriba y me aplastara, mientras que pensaba también en que no fuera la tienda de la familia de Ramsés (un chavo que estuvo sólo los primeros semestres en mi grupo de preparatoria en el CBTIS 114, y al que volví a ver un día que llegué a esa tienda a comprar una ficha para celular y a parte de que él me reconoció también y me sonrió, fue cuando me di cuenta que el negocio era de su familia).

Total…Quien sabe, que sueño tan extraño… Lo que más me sorprende es lo de la niña, porque bueno, todo mundo sabe que yo muero de ganas de ser mamá, pero pues ahorita eso se ve muy, muy lejano para mi, sólo Dios sabe si algún día eso será posible, primero porque dadas las circunstancias que estoy viendo ahora en que la mayoría de los hombres no quieren ningún tipo de compromiso, yo no sería tan egoísta para tener un “bebo” así nada más, aparte en lo económico no estoy en condiciones tampoco y pues a mi la verdad me gustaría que si un día se me da esa bendición, sea bajo las circunstancias que me permitan dedicarle todo mi tiempo y mi atención a ese bebo (por eso digo que es mucho más difícil todavía) y pues a mi me encantaría mínimo tener la seguridad de que será con un buen chavo que llegue a ser un buen papá en todos los sentidos y me ayude a darle a ese niño o niña una familia.

Pero pues bueno, si mis síntomas de “Soltería Eterna” se constipan, yo creo que voy a tomar en cuenta un consejo que me dio una persona que visita con frecuencia mi blog, y que consiste precisamente en tratar de involucrarme en alguna asociación donde haya niños sin padres (aquí en México, hasta donde yo sé solamente se les permite adoptar a los matrimonios), pero estoy segura que yo sería una muy buena mamá adoptiva, y en ese tipo de lugares siempre hace falta alguien que ayude, y sobre todo, siempre habrá muchos niños necesitados de atención y de amor (algo de lo que yo sé muy bien está lleno mi corazón).

Lo más curioso de todo es que no me fui a dormir pensando en nada de eso, tal vez lo soñé porque es algo importante que está adentro de mi mente y de mi alma como un sueño aún no concretado, porque pienso también que la naturaleza misma ya me lo está pidiendo desde hace un buen rato y pienso que tal vez por eso salió a flote.

No es la primera vez que lo sueño, hace muchos años (quizá cuando tenía como 16 ó 17 años) tuve un sueño en el que yo era madre de 2 niños (siempre me han gustado mucho más los niños que las niñas), tendría que ver el cuaderno de diario de ese año para recordar más o menos lo que vi en esa ocasión y aunque en esa época a mi lo único que me preocupaba era no llevarme tantas materias a extraordinario (porque era yo un desastre, sobre todo con “Métodos Numéricos”, Química y Álgebra), lo único que yo tenía entonces como meta era conseguir un trabajo para comprarme cosas, ayudarle a mis papás a pagar las colegiaturas del semestre, pero a raíz de ese sueño, yo creo que fue la primera vez que me cayó el 20 y me sentí madre sin serlo por primera vez.

En fin… Me derrito sólo de recordarlo y a la única conclusión que llego después de haber tenido ese sueño tan breve es: ¿quién sabe si se me haga un día?... Pero si de allá arriba el “alto mando” dice “Sí”, sé que no voy a estar nunca lo suficientemente preparada, pero al menos espero al que sea en un momento de mi vida en el que las condiciones sean diferentes a como son ahora y sobre todo mucho más óptimas (en lo económico, emocional, físico, etc.) para que todo salga bien.

Me despido en este día que puedo catalogar “como un buen día”, puesto que hice muchas cosas en el trabajo, el tiempo se me pasó rápido y por la tarde me tocó presenciar una puesta de sol hermosísima en la que los rayos solares pintaron al cielo de color naranja otra vez y se reflejaron justo en el momento en que yo iba pasando unas cuadras más atrás de “Pueblito Mexicano” (un centro comercial)... La vista era impresionante, me quede “embobada” y no podía dejar de mirar, incluso un señor que en ese momento también iba pasando por ahí, pero en la acera de enfrente se sacó de onda, porque me imagino que pensó que yo lo estaba viendo a él, pero no… Que lástima que él ni cuenta se dio de esa visión tan padre que podía haber disfrutado si tan sólo hubiera volteado a su izquierda.

Me encantan ese tipo de cosas y no sé, me daba la impresión como que estaba en una ciudad en la que si caminaba justo en dirección hacia donde el sol se estaba ocultando, fácilmente podría encontrar el mar… Yo y mis “alucines” ¿verdad?... ¡En fin!… Me despido y así termina esta semana a la que voy a recordar por haber encontrado muchas “señales” y respuestas en mi camino.

Buen fin y haber que pasa en los siguientes días.

Escrito por Martha Mendoza
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