El día de ayer fue un día normal, pero al mismo tiempo muy intenso en el sentido de que viví muchas emociones encontradas.
Al mediodía y como por arte de magia recibí un correo de una de las chicas que escribe uno de mis blogs favoritos. Ella había estado fuera del “ciberespacio” por un buen rato debido a muchas cuestiones y precisamente unos días antes, yo había estado pensando en que sus escritos era una de las cosas que más extrañaba, e incluso había andado “navegando” en la red para cerciorarme si aún no volvía, pero no encontré nada y la buena noticia del Martes fue esa, saber que ya regresó otra vez.
Eso fue lo más padre del día y algo que me sorprendió muchísimo fue que me sentí muy identificada con ella, porque en sus nuevos escritos describió a la perfección muchas de las cosas que yo he venido experimentando en estos últimos meses (y más en concreto el fin de semana pasado) y al leer lo que ella plasmó ahí me daba la impresión como si yo misma estuviera leyendo las hojas de mi propio diario que de un tiempo a la fecha evito a toda costa subir al blog, y pues no sé… fue una sensación muy reconfortante saber que no soy la única persona en el mundo que se siente así y sobre todo en que es muy humano tener días grises.
Lo de las emociones encontradas, lo digo también porque desde hace varios días (y más en concreto desde el Jueves Santo que estuve toda una tarde sola en el parque escribiendo) he estado pensando mucho en todo lo que ha pasado conmigo y sobre todo en las cosas que he aprendido a lo largo de todo este tiempo; recién escribía sobre eso anoche en mi diario, porque no podía dormir de tanto estar pensando y pues si a eso le agregas que buscando una cosa en internet (con el pretexto de aprovechar en algo productivo el insomnio), vine a enterarme de algo que en realidad yo ya sabía desde hace varios meses, pero ayer fue así como que la “Confirmación Concreta”, el jalón de orejas de parte del “alto mando” y que yo interpreto como “haber si ya te bajas de la nube, tomas conciencia del tiempo tan valioso que has desperdiciado y te concentras en vivir con toda intensidad lo que sigue”.
Yo ya lo había pensado y aunque me fui a dormir súper tristísima, tomé una decisión muy drástica, me quedé dormida yo creo que ya después de las 4 de la madrugada, pero pienso que el haber decretado lo que voy a empezar a hacer desde ahora provocó que pasara algo, primero porque la desvelada no me hizo nada, pensé que iba a estar durmiéndome en el trabajo, y sólo me sentí un poco más cansada de lo normal (pero eso es habitual cuando regreso de ir a correr al estadio y sobre todo en estos días que ya está haciendo más calor) y hoy, así de la nada, me llegó una reflexión muy padre de una chava que ni conozco (del grupo de Yahoo al que me suscribí hace poco) y un libro del que yo ya había oído hablar hace tiempo. Lo empecé a leer hoy y me quedé sorprendida porque precisamente habla de cómo ayudarte a hacer cambios en tu forma de pensar y de percibir las cosas…
Anoche yo sólo le dije a Dios que quería encontrar el camino correcto, que no quería pedirle ya que pasara X situación y yo creo que fue tal mi desesperación al hacerlo que el día de hoy y de modo “casual” aparecen estas dos señales… No sé, es extraño, pero yo si creo muchísimo en eso, mi decisión está tomada ya, debo concentrarme en llevarla a cabo, pero hoy no quería dejar de escribir para agradecer que he pedido algo y –como diría Paulo Cohelo- el universo ha conspirado a través de algo tan sencillo para poner a mi alcance justo lo que yo necesito para empezar a hacer las cosas diferentes.
Ojalá ya no me vuelva a perder en el camino.
¡Nos leemos luego!
Carlos Martinez — 20-04-2006 10:31:48
Shere — 20-04-2006 15:32:57
Françoise — 20-04-2006 23:01:08
camila — 21-04-2006 05:40:23