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EN BUSCA DE LAS ILUSIONES PERDIDAS

Archivado en GENERAL • Fecha: 22-03-2006 07:03:14



Cansada de caminar a diario y encontrar en cada esquina a los fantasmas del pasado, una madrugada fría me fui a dormir pensando en si por haber pasado tanto tiempo haciendo caso a esos “entes oscuros”, en una de esas tantas calles o lugares llenos de recuerdos, a mis ilusiones sin quererlo las tiré.

Pasó muchísimo tiempo antes de que yo me diera cuenta de que había caminado por tantas calles con los bolsillos del alma vacíos por completo, de que mis ilusiones ya no estaban, de que ya no las tenía, entonces quise volver atrás en el camino, sobre los pasos andados con la esperanza de encontrarlas, porque por más rotas y pisoteadas que estuvieran, sin importar que alguien más las hubiese encontrado
-era evidente- a nadie le servirían tanto como a mi.

Mis ilusiones eran trocitos de momentos ya vividos, de instantes, circunstancias, miradas y silencios que difícilmente podrían repetirse de nuevo, y es quizá eso lo que justifique que cada día que pasa me sienta como extraña, me sienta sola (aún estando rodeada de gente), o quizá, hasta como esos fantasmas del pasado
–que deambulan por todas partes- sin encontrar en ninguno su lugar.

Cada vez que de modo inconsciente sumerjo mis manos en los bolsillos, al palpar que ya no hay nada más dentro me pregunto: ¿hacia dónde tengo que perfilar mis pasos para ir en busca de las ilusiones perdidas?, porque ahora sé que no podría encontrarlas otra vez en el ruido que produce el papel celofán al abrir un disco compacto o un DVD con un concierto nuevo, entre las cuerdas de una guitarra -a la que por más que le he insistido- apenas si se ha dignado a regalarme un par de escalas completas, o quizá en el aroma inconfundible de un libro recién comprado…

Tampoco estoy muy segura si mis ilusiones podrían estar otra vez en esa sensación tan indescriptible que produce el reconocer que durante el invierno una sola persona pudo ser capaz de disolver el frío de tus manos entre sus manos, y trato de no pensar mucho en eso, porque así como hay días en que literalmente “muero” por ir a la casa de esa persona a buscarlas, hay otras en que me canso de “sentir” todo eso y sólo desearía que tanta incertidumbre fuera similar a las estaciones del año, que por más que se repitan, al final siempre se van.

Todos los días, a la par de esta búsqueda, pienso en ¿cuál será la lección que Dios quiere que aprenda?: A no volver a amar a nadie más por encima de mi misma, a confiar en Él para evitar así el miedo de estar sola, a asimilar que lo que pido tal vez no es lo más adecuado para mi…

Será tal vez que no tengo que ir a ningún lado porque todas esas ilusiones que tanto añoro prevalecen ahí en lo más interno y no obstante que el recuperarlas no sea un arte tan sencillo, sólo en la medida en que consiga dominarlo, podré cerrar este círculo, darle vuelta a la hoja, escribir en tonalidades que ya no sean grises, en pocas palabras... ¡Crecer y vivir otra vez!

Escrito por Martha Mendoza
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