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EXPERIENCIAS SOBRENATURALES

Archivado en GENERAL • Fecha: 31-10-2005 02:48:47

“Noche de brujas del 2005”… es increíble como se está pasando el tiempo, y en esta fecha en que los espíritus chocarreros y las energías tanto positivas como negativas (que yo creo más en eso) tienen “permiso” para manifestarse, vagar y convivir con toda libertad en este plano existencial con todos nosotros -los que aún estamos vivos-, se me ocurrió desde hace varios días que esta fecha la utilizaría para escribir acerca de las experiencias sobrenaturales que he experimentado a lo largo de mi vida… y que la verdad no sé si sería porque me quedé pensando mucho en el significado de esta época del año, que de pronto comencé a recordar cosas que incluso ya había olvidado.

Me imagino que todo mundo podría hablar de eso, hacer referencia a por lo menos una anécdota de “muertos y aparecidos” que le ha pasado o ha escuchado… Contar acerca de las historias típicas que todos conocemos desde la primaria y que van desde el rumor de la enfermera que se aparece en el baño de las niñas de la escuela primaria, la mano terrorífica en el salón abandonado y lleno de trebejos, las voces que se escuchan en los salones de clase vacíos por las noches y que se justifican porque todo mundo afirma que la escuela fue construida sobre un panteón u hospital durante la época de la revolución; y aunque Cd. Juárez no es la excepción, ya que es un lugar lleno de leyendas y lugares históricos, ya hablaré en otra ocasión de eso, porque como mencionaba al principio, el propósito esta vez es recordar, pero sobre todo plasmar por primera vez anécdotas mucho más personales que yo ya había olvidado.

Las primeras experiencias sobrenaturales que yo viví, sucedieron cuando yo era muy niña, y aunque no recuerdo con exactitud cuándo fue que empecé a tener el miedo normal que todos experimentamos por la oscuridad, lo que sí sé es que a pesar de que desde siempre he sido una persona muy soñadora, a muy temprana edad tuve conciencia de la muerte a pesar de que no supiera exactamente ¿qué era o en qué consistía? y mucho menos lo entendiera bien.

Mucha gente dice que los niños, por no tener “malicia” alguna, entre más pequeños sean tienen la capacidad para ver, escuchar y percibir cosas que el común de la gente no vemos y pues con el paso de los años empecé a creer que eso es cierto, ya que a parte de las 2 experiencias que ya contaré algún día (y que involucran a mi prima Pamela y a mi sobrina Evelyn), el primer recuerdo que yo tengo de algo relacionado con eso, sucedió precisamente cuando yo tenía como 5 ó 6 años –según calculo yo- y no caí en la cuenta, sino hasta muchos años después de que esa podría haber sido mi primer experiencia sobrenatural.

Eso sucedió en una de las tantas madrugadas de Viernes para amanecer en Sábado. Yo tenía mi cama propia, pero los fines de semana siempre me dormía con mis otros dos hermanos en una cama grandísima que había en otro cuarto de la casa, con el propósito de despertar temprano el Sábado y ver las caricaturas que transmitían en los canales americanos.

Como era de esperarse, estando los 3 juntos era mucho más difícil que nos durmiéramos temprano, ya que comenzábamos a platicar de cualquier cosa o tema y así era más fácil que se nos espantara el sueño o llegara hasta muy tarde, y por esa razón una tía (hermana de mi papá) que ya falleció, pero vivía con nosotros en ese entonces y era quien siempre nos cuidaba, sobre todo cuando mis papás no estaban, recuerdo que siempre nos regañaba y para podernos controlar (porque mis hermanos y yo éramos unos demonios, la verdad), siempre nos decía que debíamos dormir temprano, porque sino “la mano pachona” se nos iba a aparecer o podríamos ver “cosas” que no iban a ser muy agradables en medio de la noche.

Ahora que lo pienso, yo creo que mi tía contribuyó en cierta medida a que yo conociera lo que era el miedo, porque recuerdo que en ocasiones ella contaba unas historias impresionantes acerca de un carruaje que pasaba por la calle donde vivo a altas horas de la madrugada (ella decía que lo había escuchado en una ocasión cuando siendo joven se quedó leyendo hasta muy tarde una novela y no le quiso hacer caso a su madre de irse a dormir), hablaba también de un tío al que se le había aparecido “La Simpática”, una mujer de blanco muy hermosa y que al verla bien no tenía pies y que ese tío había visto en la entrada a una vecindad que queda a unas cuantas casas de la mía, e incluso hablaba de que en sus tiempos si alguien se atrevía a hablar de el mismísimo Diablo, a la hora del día que fuera este se presentaba en el acto para decir: “Aquí estoy, ¿para qué me quieren?”.

Así fue como crecí, escuchando una y mil veces todas estas historias y que no importaba que ya las conociera, siempre me producían el mismo miedo y me imagino que así fue como nació también mi “aversión” a la oscuridad y donde retomando mi relato, no sé definir si fue precisamente en una de esas noches en que le dimos “lata” a mi tía para dormirnos temprano que sucedió mi primer experiencia sobrenatural.

De lo único que me acuerdo fue que me desperté en la madrugada. Mis otros dos hermanos y mi tía estaban profundamente dormidos, la habitación donde estábamos permanecía oscura, pero a pesar de eso se podía ver bien, porque a través de las ventanas: una situada al lado izquierdo y contigua a la cama y otra al frente de donde nosotros estábamos (como a un metro de distancia), entraba la luz de la luna y esto permitía que la visión de el interior de la casa se pudiera percibir bien.

Yo no estaba pensando en nada, tan sólo se me hacía extraño estar despierta a esa hora de la madrugada, así que me quedé durante un rato sentada sobre la cama viendo a mis familiares dormidos, pero sobre todo con la percepción tan diferente que tuve por primera vez de mi casa a esa hora.

No sé si pasó mucho o poco tiempo desde que desperté, pero en una de esas en que se me ocurrió voltear hacía la ventana que estaba enfrente (y que por cierto estaba abierta), vi claramente como a través del sprin o mosquitero una pequeña manita negra se deslizaba de un extremo a otro de la ventana como si estuviera diciéndome “adios”, para luego desaparecer.

No recuerdo si pasó una o dos veces, pero lo que si tengo muy claro –tal y como si lo hubiera vivido ayer- es que únicamente era la pura manita, (como si fuera un guantecito como los que usan los niños) y como no me dio miedo, yo me quedé despierta durante un buen rato, atenta a la ventana para ver si volvía a aparecer otra vez, pero no, no lo hizo y creo que no fue sino hasta después de mucho tiempo que le conté a mi hermano de ese incidente –que estoy segura ahora ya ni se acuerda- y aparte quizá no me creyó.

El segundo hecho que recuerdo, no se si pasó antes o mucho después de esto (porque como te digo son cosas que hasta ahora empecé a recordar de nuevo, pero no se definir que edad tenía yo cuando sucedieron), el caso es que esto sucedió una vez que me dormí con mi mamá. Como mi papá desde siempre ha trabajado como mesero o guardia en las madrugadas, a veces me tocaba quedarme a dormir en su cama y ya cuando él llegaba en la madrugada, me pasaba a mi cuarto (que estaba contiguo al de ellos).

En esa época la programación de la televisión y en particular del Canal 2 no permanecía toda la noche y lo último que transmitían era una película. Una que pasaban con mucha frecuencia era una que se titulaba “Las Visitaciones del Diablo”, con el actor Enrique Lizalde, nunca supe de que se trataba y mucho menos la vi, (sólo recuerdo que el inicio, eran imágenes como pinturas diabólicas) y que a mi me impresionaban, pero eso era lo único que alcanzaba a ver siempre, porque mi mamá no me permitía verla completa nunca, pero el simple título me producía terror, siempre que la pasaban, mi mamá apagaba la tele o le cambiaba y yo creo que esperaba a que yo me quedara dormida para verla, porque ya después de mucho rato yo escuchaba los diálogos allá entre sueños y (no fue hasta muchos años después que supe que la película se trataba de algo que nada que ver con el nombre de la cinta).

El caso es que escuché tantas veces esos diálogos, que en una ocasión cuando estuve muy enferma y que estaba precisamente recostada en la cama de mis padres mientras ellos estaban sentados en la cocina, recuerdo que en la puerta que existía para separar a una y otra, vi reflejado (como resultado de la luz que entraba a través de las rendijas de arriba y abajo del marco), una especie de laberinto en el que en la parte final había una cara diabólica muy luminosa con cuernos y todo, volteada al revés… Eso si que me dio mucho miedo y me acuerdo que empecé a llorar y le hablé de inmediato a mis padres y aunque ellos no vieron absolutamente nada y se empeñaron en decir que había sido sólo imaginación mía, yo lo recuerdo y lo entiendo como la primera vez que experimenté de verdad lo que es el miedo hacia algo sobrenatural.

Después de eso ya nunca volví a ver ni a experimentar nada, a excepción de una madrugada en que alguien me hizo cosquillas en los pies, cuando ya faltaba poco para que amaneciera y aunque yo me levanté de la cama para ver ¿quién había sido? descubrí que en la habitación, a excepción de mi y una cama con muñecas que había justo enfrente de la mía no estaba nadie más. Desde entonces, no puedo dormir sin tener los pies tapados o con calcetines y en verano, a fuerza tengo que tener cubiertos los pies aunque sea con una sábana.

Todo eso sucedió hace mucho tiempo, los años transcurrieron y afortunadamente para mi ya no volvió a suceder nada hasta en la época de secundaria, cuando siendo yo ya una chava adolescente, un día a alguien de la clase se le ocurrió jugar a la "Quija".

A mi la verdad me daba miedo, pero también me atraía la curiosidad. Algunas chavas de mi grupo se pusieron de acuerdo para quedarnos en la escuela un día depués de la hora de salida y hasta una de ellas se ofreció a llevar a otra chica, quien era vecina suya y tenía fama de saber manejar perfectamente la famosa tabla.

El día en que nos juntamos me acuerdo que la escuela estaba completamente desierta y parecía hecho a propósito porque la escuela (que ocupa toda una manzana) estaba totalmente desierta y hacía muchísimo aire. Cuando todos salieron, nosotras nos quedamos en el último salón y pues la chava experta fue la encargada de dirigir la "demostración".

El juego empezó con las típicas preguntas que haces para confirmar primero si de quien te está respondiendo de verdad es un ente o espíritu y segundo para corroborar ¿qué tanto sabe o no acerca de ti?

Yo permanecí durante todo el juego sólo observando, pero las chavas que participaban más activamente le hacían las típicas preguntas tontas que haría una chavita de secundaria acerca de si el chavo que me gusta me hará caso algún día y cosas así por el estilo, hasta que alguna chava cuerda, -mucho más inteligente que cualquiera de nosotras- se le ocurrió cuestionar acerca de la identidad de quien nos estaba respondiendo y ahí fue cuando empezó lo escalofriante (me acuerdo y se me pone la piel de gallinita otra vez)...

Para empezar la tabla en ese momento pidió que una chava que traía un crucifijo como adorno se saliera del salón donde todas estábamos, luego de eso ya nos empezó a decir que era un chavo, (si mencionó el nombre, pero no recuerdo cuál era), la edad que tenía, que había muerto varios años atrás en la ciudad de Chihuahua (donde incluso nos reveló el nombre del cementerio donde se encontraba sepultado) y cuando la chava que estaba manejando el señalizador de la tabla le preguntó: ¿dónde se encontraba en ese momento? y ¿cuál era la razón por la que había fallecido? el respondió: "Estoy debajo de todas ustedes" y para la segunda pregunta la respuesta fue: "Por haber desafiado a Dios"...

Posterior a eso el señalizador se deslizaba mucho más rápido en las manos de la chava experta en el uso de la "Quija" para señalar una y otra vez las letras J y A, tal y como si se estuviera riendo... y ya para estas alturas del juego todas estábamos muertas de miedo a excepción de la instructora, que una vez que el señalizador comenzó a volverse loco indicando las letras que nos hacían saber que se estaba burlando de nosotras, le hablaba a la tabla con gran paciencia y sin miedo, diciéndole frases como: "no seas niño y déjanos saber más cosas de ti".

La tabla ya no quiso responder nada, el tiempo se pasó volando, y decidimos dar por terminado el juego y cada una de nosotras decidimos regresar a nuestras casas. y aunque posteriormente hubo más "sesiones de Quija", para mi con esa primera fue suficiente, para decidir que para mi era "debut y despedida", porque a apartir de entonces yo tuve muchísimo miedo por las noches y en las paredes de mi cuarto, que en ese entonces estaban tapizadas de posters del grupo "Flans", tuve que quitarlos todos de un día para otro, ya que por la noche se veían bastante extraños, como si hubiera alguien extraño, viendo a través de los ojos de Ilse, Ivonne y Mimí... y sí, ya sé, aunque tal vez hoy reconozco que podría haber sido "sugestión" de mi parte; lo que si no fue producto de mi imaginación fue que a partir de entonces una mala racha se cirnió sobre toda mi familia, mi papá se quedó sin trabajo, empezamos a tener muchos pleitos y problemas de todo tipo que yo relacioné con eso, y no fue hasta muchos años después que me enteré que probablemente yo no estaba tan equivocada, porque las personas que en realidad saben de eso afirman que es una irresponsabilidad que "La Quija" se siga fabricando y comercializando como un inofensivo juego de mesa, cuando en realidad puede llegar a ser una puerta abierta para atraer entidades negativas que por lo regular son las que se presentan cuando alguien con curiosidad (como nosotras) o sin ningún conocimiento experimenta con este juego.

A mi en lo particular no me quedaron ganas de volver a jugar a esa cosa, y pues aunque hace muchos años en mi casa (que fácil tendrá unos 50 años de haberse construido) todavía se oían ruidos extraños en la noche (sobre todo en el área de la cocina) y que mi papá dice que eso se debe a que su madrina (quien vivió hace muchísimo antes que nosotros aquí) practicaba el espiritismo y se dedicaba a ayudar a la gente "quitando males", pero todos esos ruidos desaparecieron a raíz de que pasó el tiempo y mi mamá adoptó la costumbre de echar agua bendita y desde entonces no ha sucedido ya nada extraño, a excepción de una sombra que a veces pasa de un lado a otro en ese mismo cuarto (que ahora pertenece a mi hermano y quien espero que nunca llegue a leer esto), porque con lo miedoso que es, ya no va a querer volver a dormir ahí.

Fuera de eso, y a raíz de que me confirmé, a mi ya nunca más ha vuelto a pasarme nada extraño, a excepción de la sombra que menciono que a veces logro percibirla cuando estoy sentada en el escritorio frente a la computadora y de alguna otra ocasión en que sentí perfectamente la presencia de alguien que estaba atrás de mi y a la altura de mi hombro viendo lo que hacía frente a la computadora.

Aquella vez, sentí su respiración entrecortada y fría y aunque confieso que si me asusté bastante, casi creo saber de quien se trataba, así que lo único que hice fue no demostrar miedo en ese momento, fingiendo que no le daba importancia, y una vez que "sentí" que ya no estaba, apagué la computadora y me fui a dormir (con la luz prendida porsupuesto)...

Hoy ya soy una persona adulta y debo confesar que aunque si le tengo respeto a todo este tipo de cosas, mis miedos se han transformado y me asustan más otras cosas... Como por ejemplo las cosas que a diario suceden en el mundo, la violencia extrema, los locos que andan por ahí sueltos y son capaces de dañar a gente inocente (sobre todo a los niños) y en particular algo a lo que le tengo muchísimo miedo es a que alguien pueda meterse a mi casa y hacernos daño o que algo le pase a alguno de mis sobrinos pequeños... Eso si que me aterroriza y rezo todos los días porque en medio de este mundo tan caótico en el que vivimos, Dios nos proteja a todos y nos permita estar bien.

Pero bueno, volviendo al punto, a raíz de la experiencia con la Quija, de las cosas que viví de niña y sobre todo de las cosas que contaba mi abuelita materna acerca de todo esto, si algo aprendí con los años fue precisamente a respetar esa delgada barrera que delimita el mundo de los vivos y los muertos, pero quizá luego de leer cosas relacionadas con la metafísica, el espiritismo, etc, pero sobre todo a partir de una experiencia hermosísima que me sucedió días antes de que fuera mi confirmación, descubrí que a pesar de que la manifestación de cualquier fenómeno de este tipo asustaría a cualquiera, cuando tú tienes la firme convicción de que no hay nada que pueda ser más grande y poderoso que Dios, no habrá ser, ente o espíritu que pueda hacerte daño.... Y pienso que lo mismo aplica para la brujería, la hechicería, el budú, los males puestos y todas esas "artes oscuras".

Así que en esta noche en particular en que los muertos, espiritus o energías que han quedado varadas entre un plano y otro de existencia tienen permiso para manifestarse y en particular los menos evolucionados pretenden alimentarse de nuestros más profundos miedos... En lugar de asustarnos, lo único que podemos hacer por ellos
-además de pensar que al igual que nosotros son seres que necesitan muchísimo amor-, es rezar, pedir porque su camino se ilumine hasta que llegue el momento en que ellos mismos descubran que ya no pertenecen a este mundo y ya entonces puedan marcharse en paz.

¡Feliz noche de brujas a todos!!!

Escrito por Martha Mendoza
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Comentarios

  1. la verdad yo crei que en esta pagina iba a haber algo mas unas fotografias algo diferente no lo que tu pensaras a cerca de este tema por eso pues te pido amplies tu pagina porque la verdad le falta muchisisimo plis.

    p.d. no tesientas mal pero pero la verdad tu poagina no me gusto

    lizi robinson — 28-11-2005 16:59:14

  2. ey.. k me ha gustado !! me hizo recordar los mas oscuros temores de mi niñez...recuerdo haberle tenido miedo a la oscuridad..cosa k yo misma supere un dia k mis padres no estaban y tuve k ir a la cocina ... fui prendiendo una por una las luces de mi casa.. mi hermano me acompañó pues el tenia sed tambien... regresamos a nuestro cuarto sin apagar las luces... a mis 6 años yo estaba preocupada pues mi madre siempre nos ha inculcado cuidar la luz y el agua.. asi k kise regresar a apagarlas y mi hermano no kizo acompañarme...asi k tome valor y fui sola...dije k Dios me cuidaria.. asi regrese sola y apague las luces una por una.. sintiendo k alguien estaba tras de mi..pero me dije k no correria... jajaja... no recuerdo haber sentido tanto miedo nunca...pero al apagar la ultima luz y regresar al cuarto...superé ese miedo..y deje de temerle a la oscuridad... no hace falta decir k me gane el respeto de mi hermano (2 años mayor k yo).. a veces recordamos cosas que haciamos de niños...y surge eso.. reimos .. y me recuerda que siempre he sido mas valiente y decidida que el...

    Grisel — 06-04-2006 22:08:45

  3. De verdad m gusto tu pagina pero deberias agregar mas experiencias tambien m hizo recordar muchas cosas q m han pasado .

    Betza — 01-08-2006 22:15:19


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