Anoche soñé a mi abuelita. Fue un sueño demasiado breve (yo creo que muy cercano a la hora en que ya debía levantarme) y me dejó pensando mucho ya que una vez que desperté el recuerdo de lo que sucedió en ese nivel inconsciente ha estado durante casi todo el día dándome vueltas en la cabeza, pero todo eso sirvió también para darme cuenta de algo que en el fondo yo ya sabía, pero a lo que quizá nunca le he dado importancia.
El recuerdo inconsciente que tengo es demasiado simple. Yo llegaba a casa de mi abuelita materna, (en la que actualmente vive una de mis tías), y a parte de ver la casa con la misma apariencia que tenía cuando mi abuelita estaba viva -hace ya varios años atrás-, yo sabía muy bien que a pesar de que eso era un sueño, la iba a encontrar ahí.
Esto ha sido siempre para mi bien extraño, porque a veces tengo sueños recurrentes en los que sé exactamente lo que va a pasar o a quien voy a ver y es entonces cuando decido seguir dentro del sueño para volver a estar en ese lugar, repetir una experiencia o ambiente ya pasado de mi vida y en este caso en particular para volver a ver a alguna persona que evidentemente en el plano real y físico ya no existe; pero dentro del espacio de los sueños es algo diferente, porque puedo tener esa posibilidad de volver a reunirme con alguien que ya no está y me he acostumbrado tanto a eso, que he llegado a verlo como si todo esto fuera una forma muy peculiar de "visitar" o de que alguien "me visite" y que obviamente bajo otras circunstancias en el plano real sería algo imposible de suceder.
...Pero bueno, volviendo al sueño, me acuerdo que en cuanto entré a la casa, casi por inercia lo primero que pensé en hacer fue ir directo a la que era la recámara de mi abuelita para darme cuenta con sólo verla recostada sobre su cama de que estaba muy enferma.
Mi abuelita era una mujer muy alta, de cabello oscuro y piel muy blanca, que evidenciaba de inmediato cuando estaba y no estaba bien de salud; en esta ocasión yo la veía y el tono de la piel de su rostro era de un rojizo leve, lo cual me hizo suponer que había tenido fiebre.
Me desconcertó y al mismo tiempo me dio mucho coraje encontrarla en ese estado, sobre todo porque tenía el teléfono encima de la cama y descolgado, lo cual me indicó que además de que llevaba mucho tiempo sola, había estado tratando de hacer un esfuerzo por llamar a alguien para que fuera a ayudarla porque en verdad se sentía mal.
No sé si será que se me quedó muy grabado en la mente que en los últimos años de su vida, mi abuelita ya no veía muy bien (se le dificultaba diferenciar las monedas y los billetes que a veces guardaba adentro de su monedero) y durante el tiempo que a mi me tocó vivir con ella, yo le ayudaba con eso -sobre todo para que uno de mis tíos no se aprovechara de eso- y pues dentro del sueño, al ver el teléfono descolgado me hizo suponer que algo parecido había ocurrido al momento de ella intentar marcar.
Molesta y preocupada como estaba, disimulé dentro del sueño y luego de saludarla yo le preguntaba a mi abuelita ¿si necesitaba llamar a alguien?Ella me respondía que sí, que no se sentía muy bien y que había estado durante toda la mañana sola.
Mientras me decía esto, me pedía al mismo tiempo que le tocara la frente para verificar si no tenía fiebre.
Yo me acercaba y la tocaba, y sí, su frente se sentía caliente, pero para no alarmarla yo le respondía que si tenía fiebre, pero no mucha (lo cual era verdad), mientras en mi interior pensaba estando yo sola con ella ¿qué cosa debía hacer?
Lo primero que pensé fue buscar el directorio telefónico para hablarle a un médico o quizá también esperar a que llegara alguien de la familia para que me ayudara a decidir... ¿pero no era eso lo que me había hecho enojarme?, el ver que ella estaba sola y nadie llegaba a ayudarla. Esto sin contar también que conociendo como era mi abuelita, sabía que cualquier cosa que decidiera, tenía que consultarla antes con ella.
Después de unos cuantos minutos en silencio, yo le proponía llamar a un médico, y al escuchar esto ella me decía que no, que mejor le llamara a mi madre para que fuera por ella y la llevara al médico, porque en vida, siempre que ella se enfermaba, (e incluso en los últimos días cuando ya estaba muy enferma), nunca quiso -a pesar de que tuvo 13 hijos + 1 adoptivo- que ninguno de ellos la llevara con el médico y esperó pacientemente a que uno de mis tíos fuera hasta mi casa por mi madre, para que fuera ella únicamente la persona que la ayudara a vestirse y la acompañara al hospital.
Hasta ahí llegó el sueño, y de lo que me di cuenta fue que a pesar de que yo no me considero una persona irresponsable, la mayoría de las veces evito involucrarme en situaciones que para resolverse requieran de tomar una decisión difícil, pues la mayoría de las veces me adapto o espero a que alguien más diga lo que en realidad tiene que hacerse y sé que eso no es bueno, porque yo sé que llegará el día en que resolver un conflicto o la responsabilidad de algo muy grande va a estar en forma directa sobre mi.
Sé que tengo la capacidad para reaccionar ante eso, pero hasta ahora lo he evitado. Mi abuelita de forma indirecta se ha encargado el día de hoy de hacerme reflexionar acerca de eso y creo que se presentó en mis sueños también para recordarme que desde hace varios meses he estado planeando escribir un “Post” sobre ella, y aunque sí, yo sé que se lo debo, quiero tomarme todo el tiempo del mundo, sentarme con calma para escribir con detalle y aterrizar en el papel con toda la paciencia del mundo la idea que ya tengo trazada en mi cabeza… Espero en los próximos días poderlo hacer y cumplir con esa “tarea” que tengo pendiente.
Por último, 2 cosas que quiero comentar:
Primera: Algo muy padre que ha sucedido en los últimos días es que gente que no conozco, ha dejado comentarios muy padres en mi blog. No sé si todos ellos hayan llegado por simple casualidad o a través del directorio de bitácoras, pero lo importante aquí es que además de leer mis escritos, se han tomado el tiempo para dejar sus impresiones en mis 2 “espacios virtuales”. Sobre todo en el blog anterior, donde la mayoría han sido en posts que quedaron escritos ahí desde hace un buen tiempo.
En particular me gustó uno de una persona que a pesar de que su comentario fue anónimo, dejó un mensaje en inglés donde decía que había estado durante más de 10 minutos leyendo y que le daba gusto encontrar bloggers como el mío. Esto aunado a otros comentarios de personas que han pasado por mi espacio, me hacen experimentar una alegría muy grande, porque a pesar de que “El Espacio de Martha” no es un sitio que reciba muchas visitas como otros bloggers, las pocas personas que entran me hacen saber a través de sus mensajes que les gusta lo que escribo y eso representa para mi un aliciente para seguir escribiendo y sobre todo a partir de ahora, para tratar de plasmar cosas que además de dejar algo positivo o que hagan reflexionar, sean interesantes y entretenidas para quien las lea.
Segundo: Probablemente de este fin de semana al otro me reúna nuevamente –después de más de 1 año de distancia- con mis amigas de la “Prepa”… Es increíble como cambiaron las circunstancias (en específico para mi) en 365 días y pues ya vendré a contar lo que salga de esa reunión.
Eso es lo que ha grandes rasgos ha sucedido en esta ya casi mitad de semana… Así que mientras en el trabajo se llega de nuevo el cierre de la edición de Noviembre, hay que aprovechar al máximo el tiempo para no sentir que los días son grises y la vida se va.
Lourens — 24-07-2006 22:11:59