Otra vez esta a punto de terminarse el día, y he venido a contar que el mío hoy fue algo diferente porque volví a ir al teatro después de mucho tiempo y porque también poco antes de eso surgió una invitación inesperada para ir a comer con todos los chavos de la oficina para celebrar que Irene (mi jefa) es la nueva presidenta de la Asociacion Nacional de la Publicidad (ANP).
Lo de ir al teatro, estaba planeado desde la semana pasada, cuando viendo el calendario del Festival Internacional Chihuahua, (un festival tipo “cervantino” organizado por Gobierno del Estado) hice una “listita” de los eventos que me interesaban y fue entonces cuando decidí que asistiría a ver “El Deseo”, una de las obras teatrales que formaron parte del programa y no me arrepenti de la elección, sobre todo cuando me enteré que Ofelia Medina –una actriz a la que he admirado desde siempre- venía estelarizando la puesta en escena.
La obra trató acerca de la relación entre una maestra universitaria norteamericana que se enamora de un muchacho colombiano mucho más joven que ella y a medida que pasa el enamoramiento, van surgiendo conflictos entre ellos provocados por las diferencias culturales, sociales y de edad.
Me gustó bastante, porque toda la obra se desarrolla sobre un escenario en el que no hay nada más que una tarima. Todo es diálogo, mucho lenguaje corporal –que es lo que a mi en realidad me llamó más la atención- y que al mismo tiempo te hace darte cuenta que es un desgaste físico bastante fuerte para los dos actores, además la iluminación, el sonido (que una vez más comprobé que cuando las personas que se encuentran en escena son realmente buenos actores se escucha perfecto desde la primer fila, hasta la última butaca), y sobre los personajes: él está vestido de blanco y ella de negro –no se si con eso el director quiso representar algo- y lo que se me hizo más padre aún fue que con sólo estos elementos te imaginas todas y cada una de las situaciones que ellos te van planteando y que a pesar de que la obra trata sobre una mujer madura y un hombre mucho mas joven, te das cuenta que las circunstancias que ellos enfrentan se pueden aplicar a cualquier relación, porque la obra en sí te hace reflexionar mucho sobre lo complicado de las relaciones humanas, las diferencias de cultura y más en una pareja (yo pensaba muchisimo en Iván).
El teatro estaba a reventar, de hecho Claudia y yo fuimos a comprar los boletos (para nosotras y todos los de la oficina) luego de la comida y dos horas antes de que empezara la función. Llegamos yo creo que a las 5:05 (porque la taquilla la abrían a las 5) y nada más en lo que hicimos de camino de regreso del teatro a la oficina, alguien habló para preguntarnos si habíamos alcanzado boletos, porque ya se habían agotado.
La verdad, tuvimos suerte, no sólo porque alcanzamos boleto, sino porque pudimos entrar al teatro y encontrar asiento, contrario a muchas otras personas que se quedaron afuera desde muy temprano, que no alcanzaron boleto y todavía tuvieron que anotarse en una lista, en espera de que se abriera una segunda función; que de hecho cuando nosotras llegamos ya en la noche para ver la función y todavía cuando salimos, mucha gente se encontraba todavía ahí afuera del teatro… Lo cual me da muchisimo gusto, porque eso significa que contrario a lo que muchos piensan, la gente de Juárez está ansiosa de ver teatro y feliz como yo de que por fin a alguien se le haya ocurrido por fin promover la cultura en todos los sentidos.
Este es el primer año que se realiza el Festival y esperemos que para el próximo (cuando ya va a estar terminado un centro que están construyendo y que será destinado para promover eventos culturales), las cosas se pongan todavía mejor.
Cuando la función terminó y salimos, nos pidieron que llenaramos una encuesta, que supuestamente servirá para que los organizadores del Festival, conozcan un poco más la opinión de la gente que ha asistido hasta ahora a los eventos y al estar ya afuera del teatro yo solamente pensaba en que me encantó la obra y volver a experimentar después de tanto tiempo esa sensación tan indescriptible que se experimenta en el momento mismo en que dan la tercera llamada, las luces se apagan por completo y comienza la función.
Eso fue lo que hizo a este día diferente, y aunque desde en la mañana yo sabía que asi sería, también supe que extrañaría a quien amo
–puesto que a pesar de que ya no estamos juntos, para mi sigue siendo inevitable pensar en ¿qué pasaría si él estuviera ahí para compartir todos y cada uno de los momentos y las cosas que son importantes para mi?-
De hecho, cuando salí del teatro, pensaba que no era muy tarde y si hubiera hecho caso a mis impulsos, habría terminado por ir directo a su casa con todas mis ganas de verlo y de contarle todo, pero creo que perdí la noción del tiempo porque gracias a Claudia estuve demasiado pronto en mi casa, y fue ahí cuando me di cuenta de la hora que realmente era y al final me tuve que conformar solamente con enviarle un mail que de antemano sé que no responderá, pero al menos si tengo la certeza que leerá.
Así terminó mi día… y aunque el Festival termina hasta el próximo Sábado, el Jueves iré nuevamente con los chavos de la oficina al concierto de María Barrcuda, Cecilia Toussaint y Betsy Pecanins, pues mientras existan "pretextos" para hacerme perdediza a la nostalgia y la tristeza, todo es válido con tal de dar un paso más hacia el camino que un día me lleve a sentirme otra vez del todo bien.
Ya vendré a contar después sobre el concierto y otras cosas que se me han ido quedando en el tintero.