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EL FUTURO QUE YA COMIENZO A VIVIR

Archivado en GENERAL • Fecha: 30-09-2005 08:48:25

El día de hoy fue especial porque pasó algo que yo veía aún demasiado lejano: Me entregaron mi casa.

Por esa razón, el día para mi comenzó muy temprano, como el fraccionamiento donde la casa está ubicada queda “hasta donde da vuelta el aire”, me tuve que levantar más temprano para estar lista a la hora en que mi hermano (que fue quien se ofreció a darme aventón hasta allá y acompañarme para revisar que todo estuviera correcto con la casa) pasó por mi.

La cita era a las 11 de la mañana, llegamos como 5 minutos tarde
-porque como mencioné ya- la casa queda bastante lejos y por un momento nos perdimos. Cuando llegamos ya había gente y hacía un calor de los mil demonios y aunque eran muchos los expedientes y la gente ahí reunida también para recibir sus llaves y la documentación de su vivienda, tuve suerte y salí nombrada como a los 15 ó 20 minutos de que llegamos.

En cuanto me entregaron las llaves, nos fuimos de inmediato a buscar la calle donde se ubica la que a partir de ahora es mi casa y aunque confieso que yo iba con un sentimiento de nostalgia, que era inherente a mi espíritu desde el día en que me citaron con el notario para firmar las escrituras, una vez que verificamos que la manzana, el lote y el número correspondían a los que yo tenía en las hojas que certificaban que esa era mi vivienda, lo que yo creí que por mi parte iba a ser una reacción sin emoción, (porque la verdad de un tiempo a la fecha no me entusiasma absolutamente nada) se convirtió en un sentimiento espontáneo de esperanza ante un futuro que para mi sigue siendo incierto.

La casa es pequeñita, pero me gustó mucho (es ideal para mi) y aunque falta mucho tiempo para que yo me instale definitivamente ahí, al ver el color de la casa, las ventanas, las puertas y los muros con el olor todavía a nuevo, la idea que yo tenía en un principio de rentarla se transformó en una convicción total por habitarla yo.

Mientras mi hermano estaba afuera, revisando con uno de los albañiles que todas las instalaciones que debe tener una casa nueva estuvieran bien hechas, yo estaba en lo que es la estancia principal junto a la ventana, imaginando que voy a tener que trabajar mucho para poder ir equipándola poco a poco y aunque no tengo ni la menor idea de cómo quiero decorarla, de lo que si estuve segura en ese momento fue de que quiero que todos los objetos que lleguen a existir ahí sean sencillos y sobre todo, que el gran reto que tengo a partir de ahora, (además de tener que trabajar muy duro para poder ir haciéndome de cosas) va a ser que a pesar de que todo eso voy a hacerlo sola, va a ser convertirla en un verdadero hogar.

No lo niego, eso me dio un poco de tristeza, porque en el fondo de mi corazón desde el día en que hice la solicitud del crédito, la semana en que firmé las escrituras y el momento de estar por primera vez en medio de esas paredes (que ya representan el primer patrimonio que yo he tenido en toda mi vida), hubiera deseado que la persona que más amo estuviera ahí para compartir todo eso. Pero no, la realidad fue que no, a esa hora muy probablemente él se encontraba a muchos kilómetros de distancia y hasta tal vez al otro lado de la línea divisoria, llevando a su abuelito al trabajo o de un lado al otro de la ciudad buscando a través de su trabajo la forma de subsistir.

No permanecimos ya mucho tiempo más. Recién firmé los documentos que la inmobiliaria requería para certificar la entrega de la casa y mi hermano y yo nos fuimos tal vez haciendo planes para regresar con toda la familia el Domingo próximo para que todos (que estaban desde hace tiempo más emocionados que yo) conozcan lo que tal vez será en los próximos meses nuestro punto de reunión familiar. (mi mamá por lo pronto ya quiere ir este fin de semana a poner cortinas).

Después de todo eso, aproveché el permiso que ya tenía en el trabajo para llegar tarde, fui a casa de Iván (porque desde el día que los encontré en el parque le había prometido a su mamá que atendería su petición de ir visitarla).

Estando ahí no pasó nada trascendente, la vida de ellos sigue en las mismas, llena de problemas económicos (sobre todo para Iván, a quien le han quitado un día de trabajo en el bar) y la única novedad es que muy probablemente harán entre él y su amigo argentino una fiesta de Halloween.

La mamá de Iván insistió en que lo pensara y fuera el día que eso suceda (incluso me sugirió que lo hiciera acompañada de algún amigo, pero ni yo sería capaz de hacerlo ni conozco tampoco a nadie que se preste para eso), porque considero que no es lo correcto, porque a mi tampoco me gustaría arriesgarme a verlo con alguna “amiga”, y más que nada porque estoy firmemente convencida de que debo mantener la decisión que ya he tomado (y que en parte mi visita a esa casa fue también para despedirme de la señora, que tan buena onda se ha portado conmigo) y aunque al enterarse de eso me dijo que no hiciera eso y estuviera por lo menos en contacto con ella (incluso prometió estarme llamando), sé que lo más sano para mi será mantenerme alejada durante un buen tiempo.

Total que vine llegando al trabajo poco después de las 2 de la tarde y ya el día se me fue rapidísimo porque aunque no tuve mucho trabajo, si estuve ocupada (más que nada porque estamos en pleno cierre atrasado- de la edición de Septiembre). Saliendo de ahí y aprovechando que no era muy tarde me fui al cine sola a ver la película nueva de Judie Foster: “Plan de Vuelo” y no me arrepentí de haberlo hecho porque me gustó bastante (como siempre ella interpreta con gran convencimiento y credibilidad el papel de una mujer fuerte) y aunque le película me gustó bastante porque logra mantenerte “enganchado” con todo lo que está sucediendo, lo que más me llamó la atención (y como que me cayó el saco) fue una parte donde una terapeuta al tratar de tranquilizar y ayudar al personaje de Judie Foster hace referencia a lo que los humanos a veces hacemos ante el dolor.

Hace apenas unas cuantas horas que regresé y en concreto ese ha sido hoy mi día. Me siento tranquila ante un futuro que apenas se está escribiendo y aunque no tengo ni la menor idea de lo que pase, por lo pronto en los próximos días vienen varias actividades que estoy segura lograrán distraerme y que son parte de un festival cultural muy importante que se está llevando a cabo aquí en la ciudad. (voy a ir al concierto de Cecilia Toussaint, a uno de Jazz este Domingo y muy probablemente al teatro y a una exposición que abarca la moda de 3 siglos en México), pero por lo pronto mañana tengo examen de solfeo y hasta ahorita no he estudiado nada (¡Ups!), iré a trabajar en la tarde para ayudar a terminar la revista y pues por lo pronto me despido, pero ya vendré a contar más adelante todo lo que pase y considere sea parte importante de este futuro que ya comienzo a vivir.

Escrito por Martha Mendoza
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