Es el primer momento tranquilo que tengo en lo que va del día y lo estoy utilizando para venir a contar algunas cosas que pasaron conmigo, y aunque mínimas le han dado un destello de esperanza a mi vida de ayer a hoy.
Ayer Viernes y como era de esperarse por la fecha, tuve un día de descanso y fue un tanto difícil para mi sobrellevarlo, porque sabes que desde hace varios meses y a raíz del rompimiento con Iván, los días en casa para mi son como un martirio, en el sentido de que aquí –no sé porque- siento más la ausencia y la nostalgia de no estar con él.
Desperté tarde y durante el día no hice nada relevante, pero por la tarde decidí irme al parque (el mismo a donde él y yo íbamos hace tiempo), porque es un lugar tranquilo y solitario, que en particular me gusta por eso y por la sencilla razón de que me despeja y me proporciona un poco de paz.
Antes de irme de la casa cargué el libro que estoy leyendo en este momento porque mi intención era distraerme y avanzar un poco con las páginas, pero ya estando ahí, con el cielo abierto y respirando aire puro, me relajé demasiado, al grado de que cuando empezaron a pasar mi mente todos los cuestionamientos que hay en mi vida en este momento, comencé a tener como un diálogo en voz baja con Dios y a pedirle que le diera una respuesta a tanta incertidumbre a mi vida, porque en realidad necesitaba desahogarme y fue así como terminé por escribir también una carta para Iván.
Estuve ahí yo creo que como 3 horas, el tiempo se me fue volando viendo a los árboles moverse con el viento y me daban la impresión de que hablaban en un lenguaje que tal vez hoy yo no entienda, y eso lo pensé porque en particular había uno que se parece a un árbol muy extraño que ha aparecido últimamente en mis sueños –pero luego platico de eso-… y así se hizo tardísimo, caminé buen rato y regresé a mi casa cuando la noche recién acababa de comenzar.
Me hizo mucho bien estar ahí, pero la noche todavía me tenía deparada una sorpresa, porque ya estando en mi casa y luego de cenar y conversar un rato con mi madre mientras veíamos la tele, prendí la computadora y me encontré un mensaje de Gabriel (uno de los mejores amigos de Iván y con quien he estado en contacto frecuente, porque él me prometió abogar un poco para ver si se pueden remediar las cosas).
La verdad me sorprendió, porque yo estaba pidiendo una respuesta y ese mensaje llegó justo cuando yo no lo esperaba. Gabriel había prometido desde varias semanas atrás, intentar hablar con Iván acerca de la relación que él y yo tuvimos cuando las condiciones fueran propicias y finalmente lo logró el día de ayer.
No te imaginas que descanso para mi espíritu, después de tantos días de desesperación e incertidumbre por no saber nada de su vida, por tanta indiferencia (que hoy ha quedado justificada en cierta forma), porque me enteré que Iván decidió hacerme a un lado por toda la bola de problemas económicos (que la verdad son bastante gruesos) y porque en el fondo no se ha acercado porque siente que “ya dejó pasar mucho tiempo” y teme un poco a cual sea mi reacción. Ahora sé gracias a Gabriel, que no le soy tan indiferente y sobre todo sé que mi decisión de ir y dejar en su ventana flores y una pequeña notita o carta, ha sido lo más acertado, porque a pesar de toda la presión que Iván tiene en este momento, es un detalle que hasta ahora le ha gustado que tenga hacia él.
Te confieso que lloré después de leer el mail, porque a pesar de que Iván ya no es mi novio, hoy se que no todo está perdido, pero también se apoderó de mi una gran preocupación porque confirmé en cierta forma lo que yo ya sospechaba, que él continúa pasando los días estresado y tenso por no poder resolver todas las broncas que al parecer en todos estos meses se han agravado más.
Tengo miedo, porque no quiero que nada malo le pase y no sabes como me gustaría poder ayudarlo, pero no puedo hacerlo porque a pesar de que yo se lo he propuesto él no lo acepta y pues al final pensé en que lo único que puedo hacer seguir pidiendo a Dios con todo mi corazón por él.
Eso fue ayer y el día de hoy –que por cierto iba tardísimo a clase porque antes fui a pagar mi recibo de teléfono- llegué a su casa para dejar las flores y afuera estaba él.
Fue un sentimiento hermoso porque en cuanto me vio sonrió y la expresión de sus ojos y su rostro fue de que en verdad le dio gusto verme. Me dio un beso en la mejilla me preguntó que como estaba, mientras yo le estaba poniendo en las manos las flores que le llevaba y la carta, para luego salir corriendo, cruzar la calle para entrar lo más rápido posible a mi clase de guitarra en la universidad.
Todo fue tan rápido, no pude quedarme porque como te digo, yo iba ya con una hora de retraso a clase y él estaba ocupado atendiendo a otro amigo de él que estaba afuera de su casa; pero esa reacción tan simple de su parte, me hizo confirmar lo que Gabriel me escribió un día antes, y sé que no debo hacerme muchas ilusiones, pero quiero tener fe, porque pedí tanto por una respuesta ayer y en tan pocas horas al fin parece que “allá arriba” se escuchó mi petición.
No se que vaya a pasar, lo único que puedo hacer es armarme de valor, de paciencia para esperar y sobre todo confiar, confiar muchísimo en Dios … Ojalá que él quiera que las cosas cambien para bien y me de una nueva oportunidad.