Han sido días muy triviales, en los que no obstante que han pasado mil cosas por mi mente, la idea de evitar a toda costa plasmar páginas grises me ha llevado a no escribir.
La semana pasada se terminaron las hojas del cuaderno que uso como diario y el viernes fui a comprar uno nuevo (muy padre por cierto), pero mi estado de ánimo no ha sido del todo bueno y por esa razón más que nada ni he podido terminar de escribir una conclusión para el cuaderno que ya se ha terminado, ni la introducción que de unos años a la fecha siempre redacto a la hora de iniciar con un cuaderno de diario nuevo.
Las últimas dos semanas de mi vida las he vivido entre mis constantes intentos por escapar de la tristeza y la incertidumbre de las que a veces en verdad consigo escabullirme, pero que cuando me encuentran me abruman por completo; entre el camino de ida y regreso a mi trabajo (entre semana), los repasos leves de la guitarra, las rutinas de ejercicio por las noches y las caminatas de 5 a 6 días de la semana después de las 7 de la tarde para despejarme.
Forman también parte de este ciclo de mi vida las clases de guitarra los Sábados, las visitas en solitario a la iglesia, luego al parque o al cine los Domingos y la costumbre recién adquirida de dejar una rosa y una pequeña nota en la ventana cada vez que paso por la casa del chavo que amo y que hace casi 3 meses y de la noche a la mañana me sacó por completo de su vida y así sin más se olvidó de mi.
Eso ha sido lo más difícil para mi en todo este tiempo, sobrellevar los sentimientos encontrados que me provoca el pensar en todo eso, tratar de continuar con mi vida y mis planes en un intento por sacarle la vuelta a la tristeza que a veces no se va con nada y de la cual ya me estoy empezando a cansar.
Es un poco contradictorio también, porque a la par de la desesperación que me provoca tanta incertidumbre en este punto de mi vida, también he tomado decisiones... Que pueden ser o no equivocadas (dependiendo del punto de vista de quien las analice), pero que a final de cuentas son como una especie de señal en este camino que desconozco y por el que a fuerza tarde o temprano voy a tener que transitar.
Creo que ya lo había dicho antes aquí: Yo he decidido esperar... ¿esperar a qué?: ¿a qué las circunstancias cambien?, ¿qué él cambie?, ¿qué yo cambie?, ¿a que esta historia tenga el final que sueño?... No lo sé la verdad... y si yo hablara con la fuerza de mis sentimientos, pediría con todo mi corazón que pasaran tantas cosas que no se necesita ser muy inteligente para saber cuales son... Pero hace mucho tiempo aprendí que pedir por lo que más se anhela muchas veces no es lo correcto, como ahora tampoco sé si esa decisión mía de "esperar" sea buena o mala (al igual que la idea de dejar todos los Sábados una nota y una rosa)... Pero a final de cuentas es lo único que me queda por hacer, porque es la única manera que yo tengo para decir: "Sigo aquí, pensando y sintiendo lo mismo a pesar de todo y esta es la única forma que tengo para poder seguir presente en tu vida".
Toda la gente que conozco y hasta mi propio sentido común me indica que eso no es lo correcto, que soy una ilusa por tener tal vez todavía un poco de esperanza al respecto, pero dime tú: ¿qué se puede hacer a veces contra lo que se siente?
Es doloroso y puede resultarlo aún más el resultado, pero de todos modos no puedo evitar sentir y lo que menos quiero es hacerle caso a la razón y terminar por hacer lo que hace todo mundo en estos casos: abandonarlo todo, resignarse a la suerte y darse por vencido.
No sé que pase, pero yo quiero tener esperanza y mientras no exista alguien más, en su camino ni en el mío, yo quiero hacer todo cuanto esté en mis manos por demostrar todo lo que siento, y sí, sé que tal vez sea una lucha inútil, un intento en vano, pero tampoco puedo quedarme con todo eso dentro, mientras por otro lado también busco la forma de continuar sacándole la vuelta a la tristeza y a la incertidumbre hasta que logre mantenerlas alejadas de mi durante mucho más tiempo.
A veces me derrumbo, al grado de que he llegado a pensar en buscar un terapeuta, recurrir a la meditación (de la que no se nada) o a algo, algo que me ayude por fin a salir de todo esto, porque odio sentirme así y me urge ya darle vuelta a la hoja... y sí, sigo adelante pero aún me cuesta muchísimo trabajo salir a la calle y mostrar una expresión serena y tranquila... Hasta ahora creo que lo he conseguido, pero no sabes a veces como me gustaría tener alguien con quien además de poder desahogarme y hablar al respecto de todo esto, me diera un abrazo muy fuerte cada vez que la desesperación me hace sentir que de plano ya no puedo aguantar más.
Sé que es cuestión de tiempo, de espera y sobre todo de paciencia... y aunque yo no tengo mucha que digamos, al menos lo tengo que intentar...
Estamos por entrar a la recta final del año y quiero confiar en que encuentre para mi vida una respuesta.