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4. "EL ENCUENTRO CON LAURA"

Archivado en CRÓNICAS DE FAN • Fecha: 22-04-2005 07:06:38


Mis amigos "Pausinimaniacos": Dora, Oscar, Rox, Fer, Naxieli, Sandra "La Chef" y Pío

...Volver a ver el sol al salir de la estación subterránea de la línea 1 del metro, me hizo caer en la cuenta de que había perdido la noción del tiempo… Según palabras del propio Fer, estábamos ya muy cerca, pero aún así tuvimos que tomar todavía un taxi y la verdad yo no recuerdo si el camino fue largo o corto, pues lo único que viene a mi mente cuando intento revivir ese momento es que lo primero que vi, minutos antes de subir al taxi fue un edificio enorme que Fer mencionó era el más alto de Latinoamérica y que ya muy cerca del hotel donde era la convivencia, descubrí el Museo de Antropología e Historia, uno de los sitios que por cuestión de trabajo tendría que visitar al día siguiente.

Faltaban como cinco minutos para las 2:00 de la tarde y ya estábamos en Polanco, caminando por la Avenida Campos Eliseos en plena zona hotelera y aunque aún no me quedaba muy claro en que punto terminaría nuestro recorrido, pude reconocer que uno de los hoteles por los que pasamos, era en el que en otra visita Laura estuvo hospedada.

Fue una sensación muy extraña, porque lo reconocí en cuanto lo vi, incluso llegué a creer que yo había estado antes ahí, pero al mismo tiempo de inmediato me cayó el veinte de que ese lugar lo había visto en fotografías… Luego volví a dudar porque entonces vino a mi mente una imagen en “flashback” en la que yo iba con algunos de los Faenzos en un lugar muy similar a ese y dos de las chavas se detuvieron a preguntar a uno de los choferes de suburbans ¿si habían visto salir a Laura?, pero ya no supe definir si ese recuerdo era algo real o imaginario, porque al acercamos a una esquina contigua al último hotel, el "Hotel W" (que era donde sería la convivencia), fue una sensación muy padre comenzar a reconocer los rostros de un montón de amigos.

Ahí estaban todos, como en el 2001: Dora, Oscar (quien fue otra de las personas que me saludó con gran efusividad), además de Rox, Sandra “La Chef”, Israel, Diana, Guadalupe, Alethia, la Doctora y Naxieli –por mencionar sólo algunos de los “Pausinimaniacos” que permanecieron allí “haciendo bola” desde antes que nosotros y a quienes ya conocía desde el concierto pasado-

Pío y "La Prima" nos ganaron y llegaron antes que nosotros, por lo que no nos quedó más remedio que ponernos a repartir las revistas de FB! con la portada de Laura que durante todo el camino Fer y yo nos fuimos turnando para que no se nos hiciera pesado cargarlas; y no obstante que hubiera sido un gusto quedarnos ahí a platicar un rato, no hubo mucha oportunidad, pues apenas si saludamos y Dora y Oscar sugirieron que fuéramos entrando ya al hotel porque faltaban pocos minutos para que empezara la convivencia.

Yo subí con Pío y otras dos personas más que ahora no recuerdo quienes eran. En la entrada del hotel estaba un tipo vestido de negro que en cuanto vio que nos acercamos nos preguntó ¿a dónde íbamos? y al responderle que a la convivencia que Mix Up organizaba con Laura Pausini y contrario a lo que yo imaginé, no nos pidió absolutamente nada y sólo nos indicó que tomáramos el elevador para llegar al “Great Room”.

Yo no sabía hasta pocos minutos después de haber llegado a la ciudad de México, que el hotel donde sería la convivencia era el mismo donde Laura se encontraba hospedada. Al llegar ahí la mamá de Rox comentó algo al respecto y que por los informes que ellas habían obtenido era un hotel de 5 estrellas, pues el costo de hospedaje era de $ 395.00 dólares la noche, por lo que no era difícil imaginarse que el lugar al que estábamos por entrar sería elegante y bellamente decorado.

No me equivoqué, pero lo que se me hizo padre de ese lugar fue que aunque desde el lobby, hasta el piso donde se encontraba el salón al que nos dirigíamos nosotros todo se veía “muy nice”, la decoración del hotel era muy sencilla y moderna, había sillones de color rojo por todas partes y la iluminación hacía que ese lugar luciera parecido a los antros estilo europeo donde predomina la música electrónica y chill out.

El “Great Room” era un lugar no muy grande con paredes en tapiz y alfombras de color beige, al frente había unos enormes ventanales que lo hacían verse bien iluminado con la plena luz del día y cuando nosotros llegamos ya había varios chavos y chavas esperando a que empezara la convivencia.

Pasó muy poco tiempo y cuando menos me di cuenta ya estaban todos los Faenzos ahí reunidos, yo calculo que a parte de mis amigos, había entre 20 ó 30 personas, más que para “matar el tiempo” aprovecharon (como yo) para tomar fotos en grupo y saludar a todos con más calma.

A mi me parecía un mar de gente y en el fondo estaba “rogándole a Diosito” para que no llegaran más, porque si la convivencia duraba una hora (como estaba contemplado), era evidente que por la cantidad de gente que ya había ahí reunida, el tiempo sería insuficiente para todos.

Los minutos pasaron y lo más raro era que nadie se veía impaciente, es más, ni siquiera yo lo estaba. La mayoría de las sillas (que fueron colocadas alrededor del salón), estaban ya ocupadas y aunque muchos entraban y salían, a los que no tenían lugar no les importaba, puesto que de la forma más despreocupada se sentaban en el suelo o sobre las piernas de otros, mientras que algunos más iban de un rincón a otro saludando gente, mostrando los regalos que le llevaban a Laura y los objetos para que ella les autografiara.



Yo creo que por eso nadie se dio cuenta cuando Laura llegó, pues al menos yo, me percaté de su presencia porque vi que en la puerta había mucha gente de pie y entre ese grupo de personas se encontraba ella. Llevaba una blusita tipo pijama de color verde esmeralda, lentes de armazón café y jeans de mezclilla (muchos dicen que agujerados –yo no se si eso era verdad o mentira porque de lejos yo no la veía y aparte en lo que menos me fijé fue en eso-).

Lo primero que hizo en cuanto llegó fue saludar a todos con una gran sonrisa, dijo algo, pero yo no la escuché muy bien (estaba demasiado ocupada tratando de captar con la cámara de video ese momento), y en respuesta todos los Faenzos le brindaron un aplauso y una porra, que tampoco escuché muy bien porque inconscientemente me había acercado ya demasiado a donde ella estaba para poder seguirla grabando, ya que la gente que estaba cercana la rodeó y logró ocultarla así del cuadro de mi lente.

Cuando Laura volvió a estar en el primer plano de la cámara que yo tenía, había saludado ya a la gente que se encontraba ubicada en los primeros asientos contiguos a la entrada. No dejé de grabar en ningún momento y la imagen que percibí a través del cristal creo que no puede describirse con palabras, pues la ternura con la que ahora ella miraba y mecía entre sus brazos a una pequeña bebita (que supongo era familiar de alguno de los ejecutivos de la disquera) me hizo saber que Laura, al igual que yo, se muere de ganas por ser mamá.



Hasta ahí llegó ese video inicial, tuve que apagar la cámara porque Norberto (el tipo de barba que sale en casi todas las fotografías) y que es el Regional Manager por parte de Warner Music y un italiano de lentes (que me imagino era parte del staff de Laura) comenzaron a pedir a todos que tomaran sus lugares para que ella pudiera acercarse e ir saludando persona por persona.



Yo volví a mi lugar y a partir de ahí sólo me quedó al igual que mis amigos de Faenza esperar el momento en que fuera nuestro turno y así pacientemente me tocó presenciar como Laura escuchaba con atención lo que cada persona le decía, se tomaba fotos con la gente que así se lo pidiera y en ese proceso hasta me tocó conocer al famoso “Amuleto Renzo” del foro de Univisión, quien venía desde Perú y le regaló un “poncho” que Laura se probó ahí mismo y salió con él puesto en la foto de recuerdo que se tomó con Renzo.

Los minutos pasaban y Laura no había recorrido ni siquiera la mitad del salón y algo que me empezó a indignar fue que faltábamos todavía muchos y Norberto, al igual que el italiano comenzaron a apresurarla y a decir a todo mundo que aparte de que ya no se iban a tomar fotos individuales, los que queríamos que nos firmara algo, debíamos ya tenerlo listo en el momento en que ella se acercara.



Nadie hizo caso, todo mundo se tomaba su tiempo, Laura con toda la paciencia y disponibilidad que le era posible accedía a firmar y tomarse fotos, pero el tiempo se había convertido ya en un enemigo y para el momento en que llegó al sitio donde estábamos nosotros, tanto Norberto, como el Italiano (que fue el que se portó más intransigente) seguían insistiendo en que Laura ya no tenía tiempo para fotos y que al final se tomaría una “de grupo” con todos los asistentes a la convivencia.



Cuando Laura llegó por fin a la penúltima parte del “Great Room” –que era donde esperábamos nosotros- supe que el italiano estaba hablando en serio y pensé en voz baja que la única oportunidad que iba a tener para estar cerca de Laura iba a ser sólo en ese momento, por lo que debía intentar aprovecharla y hacer todo cuanto pudiera para tomarle fotos y de ser posible una con la revista (que era la encomienda que yo llevaba como reportera). Así, en cuanto vi que faltaban sólo dos personas para que fuera mi turno, Fer se ofreció a ayudarme y se mantuvo alerta con la cámara, mientras que yo tenía ya a la mano el paquete de revistas que llevaba especialmente para Laura, además de otro para el tipo de la disquera (que realmente no se lo merecía).



Contrario a lo que pudiera pensarse, cuando por fin Laura estuvo frente a mi yo no me sentía nerviosa, no recuerdo si fue ella quien me saludó primero o lo hice yo... Lo primero que le dije fue que yo era reportera, que venía de Ciudad Juárez y que quería entregarle una revista donde ella había salido en portada y que en el interior contenía un reportaje sobre sus diez años de carrera.

Ella miró la revista y escuchó con bastante atención para luego decirme “Gracias” cuando le di el paquete que era para ella. Luego yo le pregunté ¿si podía tomarle una foto con la revista?, pero el italiano no le dio tiempo, pues antes de que ella pudiera responderme dijo: “No, con la revista sola no”.

Hasta ese punto yo no estaba enojada, estaba “Encabronadísima”, porque el italiano seguía friegue y friegue con que ya no me podía tomar fotos con ella, o que eligiera entre una foto o una firma. A mi me valió, porque me pareció totalmente injusto que habiendo yo viajado desde tan lejos no pudiera ni siquiera quedarme con una firma, así que sin hacerle caso le pedí a Laura que me firmara mi revista.



Ella accedió de buena gana y se me hizo chistoso que cuando me preguntó ¿cuál era mi nombre? para escribirlo en el autógrafo, se detuvo cuando ya lo estaba haciendo para volverme a preguntar: ¿Martha con H?, entonces yo le respondí “Sí, TH”, entonces ella plasmó su firma y aún cuando el de la disquera casi me estaba empujando, tuve todavía el descaro de pedirle en sus barbas y en las del italiano que se tomara una foto conmigo.



La foto finalmente no me gustó, porque yo salí con cara de “papa” por lo enojada que estaba, pero ahora sé que si no lo hubiera hecho así, ni siquiera eso me habría llevado de recuerdo.

Ahí terminó mi contacto con Laura. Ya tenía el autógrafo y una foto, así que había que dejar que los demás hicieran su intento por aprovechar el poco tiempo que le quedaba. Laura siguió con Sandra “La Chef”, que era la persona que en la fila seguía de mi y mientras ella la estaba saludando, más por cortesía que por otra cosa me acerque y le di a Norberto el paquete de revistas que llevaba destinado para Warner y le pregunté ¿si habría posibilidad de realizar con Laura una entrevista aunque fuera breve? y aunque yo ya sabía cuál sería la respuesta, creo que Laura notó la expresión de decepción que reflejó mi rostro cuando él me respondió: “no, ahorita no se puede… Hasta mayo cuando vuelva a promoción”, porque entonces ella volteó y antes de seguir con Sandra, me miró con una cara que parecía denotar sin palabras un “lo siento”.


Laura firmando sobre la espalda de Sandra "La Chef"

No me dio tristeza, pero si mucho coraje, porque me pareció injusto que por su mala organización, mucha gente se quedó tal vez sin nada que llevarse de la convivencia como recuerdo. Creo que Laura ya no alcanzó a terminar con la fila, porque poco tiempo después la gente de Mix Up empezó a dar lata también y a decir que ya la convivencia había terminado y sólo daba tiempo para tomar una foto de grupo.

Todos los chavos y chavas comenzaron a hacerse bola en la parte donde nosotros habíamos estado y yo de inmediato me puse en el otro extremo para captar cuando estuvieran todos juntos con Laura.

Tanto los de la disquera, como la gente de Mix Up seguían gritando para que terminaran de acomodarse, pero nadie hacía caso, entonces uno de los organizadores se subió en una silla y empezó a gritar que necesitaban que todos se acomodaran para tomar una foto grupal que subirían al portal de Mix Up, y entonces Laura intervino y dijo en voz alta: “No, yo quiero tomarme una foto con Faenza por los once años del club ¿Dónde está Faenza?”... En eso todos gritamos y alzamos la mano y no fue hasta entonces que toda "La bola" medio se empezó a acomodar para la foto.


Faenzos: para la próxima ¡volteen a mirar la cámara!

Ahí me aventé mi segundo “Round”, porque un tipo que yo creo era el fotógrafo de Mix Up me pidió “amablemente” que me quitara porque iba a tomar la foto, pero creo que se sorprendió más él cuando yo le respondí que si yo estába ahí "estorbando" era lógicamente porque yo también quería un buen lugar para tomar una foto como él… Y santo remedio, porque ya no me volvió a decir nada.

Después de la foto la convivencia se acabó, Laura se fue y el salón comenzó a vaciarse. Algunos chavos de Faenza comenzaron a decir que Laura les había dicho que nos tenía "una sorpresa" por el aniversario del club, y comentando todo esto nos encaminamos como el resto de los “Pausinimaniacos” hacia la salida del salón.

Ya estando afuera, lo primero que hice fue preguntarle a Dora ¿qué plan había?. Mucho se había comentado que posiblemente después de la convivencia iríamos todos a comer, pero Dora me dijo que lo que seguía era irnos todos al “Metropolitan” para ver si nos dejaban entrar al ensayo como lo hicieron en el 2001, y a pesar de que mucho se había rumorado que en ninguno de los paises que Laura llevaba hasta ahorita recorridos con el Tour, se había permitido el acceso de los fans a los ensayos. Pero yo creo que los Faenzos estaban seguros que por el cariño especial que desde siempre ha unido a Laura con México, las cosas se harían diferentes.

Esa tarde los taxistas de la Ciudad de México hicieron “su agosto” ¿y cómo no iban a hacerlo? transportando a tanto “Pausinimaniaco” que quería ir del hotel hasta el Teatro Metropolitan. Yo no sé si porque era domingo, algunos tenían el taxímetro "apagado o alterado”, pero lo que se me hacía chistoso era como cada que pasaba un vehículo pequeño que decía “Libre”, de inmediato era interceptado para partir de nuevo, repleto de gente.

Nosotros tuvimos suerte, porque luego me enteré que el taxista nos había cobrado poco en comparación con otros fans que tuvieron que pagar entre $50 y $70 pesos por llegar al nuevo punto de reunión donde habíamos quedado de vernos.





Monumento a "La Diana Cazadora" y "El Ángel de la Independencia"

La verdad yo ni me acuerdo, quienes iban en el taxi conmigo, sólo sé que Fer era el que iba en el asiento delantero y que durante todo el trayecto, además de darle indicaciones al chofer del taxi, asumió el papel de “guía de turistas”, al irme diciendo los nombres de los principales monumentos por los que pasamos y a cuales irles tomando fotos o no, con el pleno vehículo en movimiento, pues en el camino “nos topamos” con "La Diana Cazadora", “El Ángel de la Independencia”, “El Monumento a Colón” y con uno muy peculiar (que desconozco a quien era), pero que tenía un cubrebocas y un moño con los colores del PRD; “evidencia” o señal inequivoca de que la "Peje Marcha del Silencio" había pasado por ahí.



Todavía íbamos comentando acerca de eso y al llegar al semáforo que está cercano al Ángel de la Independencia escuché algo conocido… Unos gritos, una porra, fue entonces cuando nos dimos cuenta que la camioneta donde viajaba Laura estaba exactamente atrás de nosotros y en los carros contiguos que también estaban haciendo alto, viajaban los demás Faenzos que para no perder la costumbre, iban como buenos “Pausinimaniacos” siguiendo en taxis el recorrido de Laura Pausini.


Con algunos de mis "compas" esperando afuera del Metropolitan

Llegamos al Teatro Metropolitan, más rápido de lo que yo imaginaba. Y ya una vez estando ahí se dio a conocer que “la sorpresa” que en la convivencia mencionara Laura, era que esa noche cantaría al lado de Tiziano Ferro. Mientras esperábamos para ver si nos dejaban o no entrar al ensayo, Fer y yo aprovechamos para tomarnos fotos frente a la marquesina del Teatro, que lucía majestuosa y sobre todo daba la impresión de que nada había cambiado en esos 4 años que pasaron antes de que pudiéramos volver a estar ahí.





Terminando esas fotos, yo aproveché para llamar por primera vez a Iván. Lo extrañaba muchísimo y durante todo el viaje lo había tenido presente, y sabía que ese era un buen momento que tenía que aprovechar para contarle como estaba saliendo todo lo del viaje y con ese pretexto decirle también que lo extrañaba. Luego, cuando terminé la llamada volví al otro lado de la acera con mis compañeros y tomé un par de fotos más de grupo.

Yo estaba segurísima que al igual que en el 2001, tendríamos que esperar parados ahí afuera varias horas antes de que nos dejaran entrar al ensayo… (y eso era si de verdad nos dejaban entrar). Fer propuso entonces que fuéramos a tomar algunas fotos a Bellas Artes (que queda a unas cuantas cuadras del Teatro), pero Pío nos convenció de que no, porque estaba segura de que de un momento a otro abrirían las puertas.

Adentro del teatro ya se escuchaba música y cuando pegué mi oreja en una de las puertas para escuchar mejor, me di cuenta que era Laura quien estaba cantando ya metida de lleno en pleno “Soundcheck”. También se escuchaba ya la voz de Tiziano y eso me convenció aún más de que nuestra esperanza de entrar al ensayo se había perdido por completo, pero para nuestra fortuna, mi pronóstico falló y cuando menos lo pensé una de las puertas del Teatro se abrió para darnos paso al ensayo.


Tiziano y Laura en pleno concierto (foto tomada del Sitio Oficial de Laura Pausini)

Esta vez nos tocó ocupar los asientos de la parte trasera del primer nivel del Metropolitan. Éramos como 20 chícharos y después de que los encargados de seguridad nos hicieron la advertencia pertinente de que no se debía tomar fotos con flash, no se podía acercar al escenario y todos esos rollos incongruentes (… Pues digo, si vas a un evento, lo mínimo que puedes hacer es tomar fotos ¿no?), pero ni modo, no estaba permitido, así que todos nos quedamos ahí muy quietecitos y disfrutamos, aunque fuera así de lejos del soundcheck.

Laura esta vez, casi no interactuó con nosotros, estuvo más concentrada en coordinar los tonos de las diferentes canciones con sus músicos. Incluso bromeaba con ellos al fingir la voz haciéndola más aguda. La mayoría de las veces, los músicos empezaban a tocar una canción, pero ella no cantaba, yo creo que en parte era porque también disfrutaba escuchar que todos los que estábamos ahí empezábamos a cantar a la perfección todas y cada una de las letras.


Una foto muy mal tomada en el ensayo

Con Tiziano cantó dos veces “Volveré Junto a Ti”, yo tomé video durante la primera ocasión que cantaron juntos, pero casi no se veía por estar el Teatro demasiado oscuro. Luego tomé una fotografía, sin darme cuenta que la cámara tenía el flash automático puesto, y eso provocó que uno de los chavos del staff me llamara la atención (yo creía que me iban a sacar). Luego le volví a llamar a Iván para que escuchara un poquito del ensayo, pero no supe si en realidad alcanzó a escuchar algo porque la llamada se cortó, y ya después de eso sólo me limité como el resto de mis amigos a escuchar y ver en silencio, para luego escribir una postal para él con la imagen de Laura que Diana me regaló.

El ensayo terminó poco después de media hora, justo cuando Laura dijo a sus músicos: “Es todo” y se fue.

Al salir de ahí ya faltaba poco menos de dos horas para que empezara el concierto, y por fin alguien tuvo la brillante idea de que fuéramos todos “en bola a comer”; así perfilamos nuestros pasos hacia el centro comercial que estaba a media cuadra del teatro para terminar en un restaurante ubicado en la planta alta del Centro Comercial Sta. Fe.

Algo que me dio mucha risa fue que cuando llegamos ahí, al parecer no estaban listos para recibir a tanta gente. La chava que era la Hostess y estaba en la entrada, se metió de inmediato a dar instrucciones para que juntaran varias mesas y Pío dijo que cuando regresara y preguntara ¿cuántas personas éramos? ella le iba a responder: "Un chingo".


Todos los chiquillos y Chiquillas "Faenzos-Pausinimaniacos" / Foto cortesía de Cinthya Gómez Martínez : "Cingoma"

Esa comida, fue una de las cosas más padres de todo el viaje… Imagínate... una mesa larguísima, llena de “Pausinimaniacos” compartiendo el pan y la sal, hablando de mil cosas relacionadas con Laura, que iban desde la experiencia que cada uno había tenido en las diferentes visitas de ella a la ciudad de México, los cotorreos en el chat, hasta las grandes polémicas que se armaban a veces en el foro de Univision.

Ya cerca de las 7 de la tarde, regresamos todos al teatro, y una vez ahí el tiempo se fue otra vez volando y fue sorprendente encontrar ya a mucha gente afuera del Metropolitan, a los vendedores callejeros que ofrecían todo lo inimaginable con el nombre y rostro de Laura, así que luego de echar un vistazo a lo largo de la calle, decidimos por fin entrar para esperar adentro a que empezara el concierto.



El Metropolitan ya estaba lleno. Todos fueron llegando poco a poco y ocupando sus lugares y una vez más las primeras filas se caracterizaron por estar llenas de chavos que verdaderamente eran fans. Esta vez, Laura no nos hizo esperar mucho y fue una sensación muy padre, volver a revivir el momento en que las luces se apagaron, el público se estremeció para unirse en un grito que se volvió mucho más intenso cuando el el telón de color azul se abrió y tras las luces intermitentes en todas las tonalidades, ella apareció junto a sus músicos para interpretar la primer canción de la noche que fue “Gente”.

Creo que estaría de más describir en detalle el listado de las canciones que cantó, mencionar lo de los cambios de vestuario y todas esas cuestiones, pues quienes han tenido oportunidad de ver a Laura arriba del escenario y sobre todo quienes tuvieron la fortuna de presenciar los conciertos del “World Tour 2005” saben de la calidad del espectáculo que ella ofrece, y a pesar de que en mi opinión muy personal le faltó cantar canciones muy importantes, lo que me sorprendió de este concierto fue que la sentí con un dominio escénico impresionante, como era impresionante también ver como ese recinto estaba repleto de un público que le respondía y se entregaba de la misma manera que ella lo hacía.



Cuando el concierto terminó y muchas personas a mi alrededor comentaban acerca de lo que les había gustado más durante las dos horas que Laura permaneció en el escenario, pensaba en que si a mi alguien me lo preguntara, simplemente le diría que “Víveme y La Soledad” (porque me acordé de Iván) habían sido las dos canciones que provocaron que yo llorara de emoción, y que al igual que la inmensa mayoría, -y a pesar de que no me identificara con la letra-, también me había gustado mucho “Como Si No Nos Hubiéramos Amado”.

Las luces del Teatro Metropolitan se encendieron por completo y las del escenario se apagaron. La gente se fue diluyendo poco a poco y era gratificante ver que muchos de ellos salían con sonrisas en el rostro y totalmente satisfechos por haber tenido el privilegio de escuchar a a Laura cantar todas esas canciones que han formado parte de nosotros en distintos momentos de nuestras vidas.

La calle contigua al teatro, estaba repleta de gente y todo parecía una gran fiesta… Muchos incluso emprendían el regreso a casa todavía escuchando dentro de sus autos la música de Pausini, mientras que mis amigos "Los Faenzos" -y cuando todavía las escaleras de la entrada principal no se vaciaban por completo- se congregaron a media cuadra de ahí para intercambiar impresiones.

Para mi fue un poco contradictorio, porque a pesar de que todos nos sentíamos felices por haber logrado ver a Laura, en el fondo también ese momento representaba el punto culminante de un sueño, la parte del día en que todo mundo empieza a despedirse para retomar de nuevo su camino... Algo que sin duda enrareció la atmósfera y revistió el aire con un halo de nostalgia que a partir de ese instante no nos abandonaría ya...

Escrito por Martha Mendoza
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Comentarios

  1. Me encanta tu blog en especial las cosas de Laura Pausini ya que soy una fiel fanática de Argentina. Adora a Laura, para mi es lo más grande que hay sobre el palneta tierra. La sigo desde que saco su 1º disco en el año 1993.
    También me guata la nota que le hiciste a Soraya exelente. Una artista que me conmobio mucho a lo largo de su corta vida y que lamentablemente no tuve la suerte de conocer personal mente, pero siempre escuche y escucho su música.
    Cualquier cosa que quieras saber de mi solo tenes que escribirme un e-mail o agregame al msn.
    Besitos
    María Magdalena Pirovano
    Tana de Alma
    Argemtina te Quiero.

    María Magdalenba — 22-05-2006 21:55:07

  2. hola!!! woow que puedo decir esta bien ,super bien la experiencia que tuviste junto a laura,la verdad esque laura es la mejor cantante sin duda una voz estupenda.
    yo tengo 17 años de edad y desde los 8 años sigo la musica de laura y la admiro mucho por que atravez de sus canciones he aprendido mucho!!! espero que podamos ser amigas...P.D. LAURA ES LO MAXIMO!!!

    lourdes janet — 07-01-2007 03:06:18


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