Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

UN SUEÑO EXTRAÑO QUE QUIERO RECORDAR

Archivado en SUEÑOS EXTRAÑOS • Fecha: 11-11-2004 22:35:53



11-Noviembre-2004

A veces pierdo la noción del tiempo, quizá porque a veces mis días amanecen muy iguales, el día se me va rapidísimo y cuando menos lo pienso, ya es hora de despertar y además del trabajo que me cuesta desprenderme de ese estado de aletargamiento tan característico de las mañanas, siento como si todo lo que pasó conmigo durante el transcurso del día, hubiera sido un mal sueño y al momento de iniciar el día, estuviera apenas a punto de comenzar todo otra vez.

Esta mañana desperté algo confundida, pues tuve un sueño extraño, pero no desagradable. Quería escribir sobre eso al momento mismo de haber abierto los ojos, pero siempre me levanto tarde, con el tiempo contado y evidentemente no fue posible hacerlo.

Han pasado muchas horas, pero no lo he olvidado, quizá porque como te digo, fue un sueño extraño, pero que me dejó una sensación agradable, ya que trataba acerca de la historia de amor entre un joven médico residente (creo que así se les llama cuando apenas están haciendo su servicio social, lo que no sé es si antes o después de que ya se han titulado) y una chava enfermera.

Toda la historia –como es de suponer- tenía lugar dentro de un hospital, pero no era un hospital común, pues a la par de cumplir la función de centro de atención médica (con pacientes internos y todo ese rollo), era también como una especie de escuela-internado donde había estudiantes de medicina y de enfermería (algo así como una universidad mixta donde los estudiantes practican y al mismo tiempo viven ahí).

La chava enfermera, era bellísima (pero no te la imagines así exótica ni mucho menos como la típica “guera voluptuosa”), era simplemente una mujer sencilla, de cabello oscuro, ligeramente ondulado y ojos claros, de nada serviría que te la describiera tanto, porque de todos modos no te imaginarías a la persona que yo vi… Basta sólo decir que era bonita. No como las chavas que comúnmente conocemos, que se saben guapas y se creen “la última coca cola en el refri”, la chica del sueño era diferente, porque sí, ella estaba consciente de eso, pero no le daba mayor importancia.

El médico, él si era guapísimo, (de esos chavos que es imposible evitar voltear a ver cuando se llegan a cruzar por tu camino), dentro del sueño él era nuevo en ese lugar, había llegado para hacer sus prácticas (creo que era medio “influyente” porque tenía alguna especie de parentesco con el director del hospital); como eran sus primeros días de aprendizaje y al mismo tiempo de prestar servicio a la comunidad dentro del hospital, de inmediato causó revuelo entre todas las jóvenes estudiantes, (ya sabes, el típico chavo o chava guapísimo de la escuela al que toda la comunidad estudiantil conoce, que sobresale por su belleza física y con el que más de uno quisiera andar). A él le divertía eso, e incluso no le daba mucha importancia, sin embargo en cuanto él coincidió con la chica enfermera y no obstante que no la conocía personalmente, ni mucho menos cruzó palabra alguna con ella, a partir de entonces, no pudo volver a fijarse en nadie más.

Ambos coincidían siempre a diario en varias partes del hospital, a veces les tocaba presenciar alguna práctica o tomar clases juntos de X materia, dentro de la misma aula.

A la chica enfermera también le atraía muchísimo el joven médico, pero como te digo, ellos dos nunca tuvieron ningún otro contacto que no fuera visual, hasta que en una ocasión en que aún era muy temprano y todavía no había ninguna actividad relacionada con el trabajo del hospital, el joven médico salió a caminar por los pasillos de ese centro hospitalario y al pasar por una especie de salón o bodega que estaba vacío y que aparentemente no tenía ningún uso, encontró a la chica enfermera, totalmente concentrada y entregada a una rutina de ballet clásico.

Él se sorprendió muchísimo y le llamó aún más la atención el hecho de que una chava dedicada por completo a la medicina, se entregara con tal apasionamiento a una disciplina totalmente diferente (con estas palabras ya te puedes imaginar la belleza y la sincronía con la que la chica se deslizaba por el suelo de ese lugar). Entonces él sin decir nada, entraba a ese salón y después de observarla por unos instantes, comenzaba a bailar con ella.

La enfermera, al principio se sorprendió, pero luego, no hubo necesidad de que fuera pronunciada palabra alguna entre ellos, pues tal y como si se conocieran de toda la vida, juntos comenzaron a bailar y la imagen que siguió a continuación fue hermosa, casi perfecta, pues juntos bailaron y bailaron, para al final, darse un beso por primera vez.

Hasta ahí recuerdo el sueño… y es una sensación extraña porque parecía que estaba viendo una película, pero desde el interior de la misma, yo era personaje “incidental” de esa historia (de esos que salen atrás de los protagonistas, haciendo “bola”), pero al mismo tiempo estaba dentro de ese ambiente y era también testigo de todo lo que estaba pasando con ellos dos.

En la mañana cuando desperté, quise darle una interpretación lógica a este sueño y primero pensé que se trataba de una historia que debía empezar a escribir (así como el otro día, tras el sueño del ranchero o campesino me desperté absolutamente convencida de que debía escribir una columna como si yo fuera una persona así), también pensé que podía haber sido una especie de válvula de escape, inventada por mi mente, para escapar un poco de todas las cosas rutinarias que vivo a diario… Como si mi cerebro hubiera dicho: “vamos a proyectarle una películita para que se “despabile” un rato de todas los rollos de la vida normal”.

Luego pensé que si escribía la historia no iba a estar descubriendo “el hilo negro” e incluso muchos llegarían a pensar que se trataba simplemente de un “refrito” de la famosa novela de “Hospital General”… Que yo jamás en la vida vi, pero llegué a escuchar comentarios que trataba acerca de la vida de la gente en un lugar de estos…

Pero bueno, creo que si de verdad lo escribiera, sería diferente, pero no sé, igual lo hago o igual conforme pasen los días queda solamente en eso, en el recuerdo de un sueño que al pasar las horas se esfumó.

Sea como sea, quería escribirlo simplemente por dos razones: la sensación agradable que me quedó después del sueño (Como que era una historia con la que me quedé “picada”), y segundo porque pues es algo que nada tiene que ver conmigo ni con mi vida, y pues eso me desconcierta aún más, el tratar de entender si tiene algún significado o refleja algo de mi que yo aún no he descubierto… Definitivamente no, no es eso, el chavo estaba guapísimo, pero no envidio el lugar de la enfermera (yo estoy enamoradísima de mi novio), pero en fin… Era una una historia de amor poco común y yo creo que eso fue lo que me gustó… En fin… Los sueños siempre serán sueños y sabrá Dios si este continuará en mi “descocada” cabecita en alguna otra madrugada.

Por lo pronto es hora de regresar al país de los sueños.

Hasta mañana.

2:33 am

Escrito por Martha Mendoza
(0) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios


Comentar



Recordar datos